
La señora del Lago Paranoá

Soy Viviane, la señora del Lago, la que forja y arregla a Excalibur (un bolígrafo cualquiera que utilice), que aprehende y traduce pensamientos en palabras que sé. No conozco a ningún rey Arturo, a ningún Lancelot, ni caballeros de la távola redonda. Pero sé donde está el grial y la verdad de lo que es.
El grial son pensamientos de las personas que se disuelven en el agua en donde nado.
Y nado dos mil metros cada día y no logro llegar a la otra margen de las ideas de mi Lago pues son más de las que Excalibur logra captar.
Callado pero presente
No hablaba pero decía
Porque fuerza en la mirada él tenía.
Y era alrededor de la mesa
Donde todo pasaba
Por la mañanas nos despertaba
Con los rompantes de Carmina Burana
O los pajaritos de Vivaldi, la Primavera
A fuerza nos culturizaba
Raiz cuadrada de dos le llamaban
Sus alumnos de vários años
Por la altura, nos decían.
Pero esas cosas ya no le importaban.
Se negó a los consejos del doctor
Y comia chorizo, vino, pan y solomillo
Y eso varios de vida le rindió.
Y ahora hace siete años que no está
Y la mesa está vazia
Hombre del pueblo que sabia los números
Y leía a la gente, simplemente porque
Fuerza en la mirada él tenía
Conoció cuatro de los cinco nietos,
Y se fue como quería:
Durmiendo en su cama quieto;
La cama de descanso de toda su vida.
Mis Colores

Lo que me tranquiliza las angustias
Es un comprimido de Sertralina.
¿Quien lo va a decir algo?
Si los colores oscuros de Rembrandt
Son lo que mi esencia domina?
El beso del café en la mañana fría
Calienta mis ideas y me despierta para el día
Pero solo después del abrazo de los niños
Que mi corazón tiembla y desatina.
Y así voy por las mañanas
Máscarandome en colores de Van Gogh
Llevando en la mirada Girasoles que marchitan,
Para mí, hay una vida oculta en las Noches Estrelladas
Es una idea profana, sagrada y escondida.
Minha boca
Faça da minha boca
Seu mais valioso cálice
E se no calar-se
Ainda clama,
E bebe-me a chama
Que é em si mesmo
O próprio falar-se
Traz a mim a sua presença
E torna-me tua como se tua fosse,
Porque sou teu cálice,
Embebida inteira,
Deste amor doce.








